Ser Cristiano no es Ser Perfecto

Ser cristiano no es ser perfecto. Nadie es perfecto. Pero, siendo cristiano, es nuestro deber intentar seguir los pasos de Cristo y ser mejores personas. Cristo nos enseñó amor, perdón y compasión. Él fue compasivo con los pecadores y los marginados. Nosotros no somos perfectos, pero tratamos de seguir sus pasos.

Qué dice la Biblia acerca de ser perfecto

«No seáis, pues, perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos» – Mateo 5:48

Así como nuestro Padre celestial es perfecto, de la misma manera nosotros debemos buscar la perfección. Sin embargo, esto no significa que debemos esforzarnos por ser perfectos en todo, sino que debemos esforzarnos por ser mejores cada día. Debemos tratar de imitar la perfección de Dios en todo lo que hagamos, y esto es lo que la Biblia realmente nos llama a hacer.

«Sino seréis perfectos en amor» – Mateo 22:37-40

El mandamiento más importante que Dios nos dio fue el de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Esto es lo que realmente nos hace perfectos en su eyes.When amamos a los demás, estamos siguiendo el ejemplo de Jesús y estamos mostrando el mismo amor que él nos dio. El amor es la clave para la perfección, y es algo que todos podemos buscar en nuestras vidas.

«Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto» – Mateo 5:48

Esta es una de las claves para la perfección. Debemos esforzarnos por ser perfectos en todo, como lo es nuestro Padre celestial. Debemos buscar la perfección en todo lo que hagamos, y esto es algo que todos podemos lograr si nos esforzamos por hacerlo.

Como debe de ser un buen cristiano

En primer lugar, un buen cristiano debe de ser obediente a Dios. Esto significa que debemos de seguir Sus Mandamientos y hacer lo que Él nos dice que hagamos. También debemos de amar a Dios sobre todas las cosas y ponerlo en primer lugar en nuestras vidas.

En segundo lugar, un buen cristiano debe de amar a los demás. Debemos de hacer el bien a todos, incluso a nuestros enemigos. Debemos de ser compasivos y perdonar a los que nos hacen daño. También debemos de tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros mismos.

En tercer lugar, un buen cristiano debe de tener fe. Debemos de creer en Dios y en Su Palabra. Debemos de confiar en Él en todo momento, incluso cuando las cosas se ponen difíciles. Debemos de saber que Dios está controlándolo todo y que Él tiene un plan para nuestras vidas.

En cuarto lugar, un buen cristiano debe de ser humilde. Debemos de reconocer que somos pecadores y que necesitamos de Dios. Debemos de buscar Su ayuda y dejar que Él nos guíe. Debemos de reconocer que no podemos hacer nada sin Él.

En quinto lugar, un buen cristiano debe de ser esforzado. Debemos de luchar contra el pecado y tratar de vivir de acuerdo a la voluntad de Dios. Debemos de ser perseverantes y nunca dejar de creer. Debemos de saber que Dios está con nosotros y que nos ayudará a vencer todas las dificultades.

Qué es el ser perfecto

Ser perfecto es una meta a la que todos debemos aspirer. No significa que debamos ser sin defectos, sino que debemos esforzarnos por vivir de acuerdo a los principios de la Palabra de Dios. La perfección es algo a lo que todos podemos aspirar si tenemos la voluntad de seguir a Cristo. Él es el modelo de perfección a seguir y, si nos esforzamos por imitarlo, podemos lograr la perfección.

La Biblia nos enseña que la perfección es posible (Mateo 5:48). Podemos llegar a ser como nuestro Padre Celestial si seguimos sus mandamientos y vivimos de acuerdo a su voluntad. Dios nos ha dado todo lo necesario para que podamos ser perfectos, así que depende de nosotros utilizar esos recursos para lograr nuestra meta.

Ser perfecto no es algo que podamos lograr por nuestros propios esfuerzos. Depende de Dios para darnos la fuerza y el poder para llevar a cabo sus propósitos para nuestras vidas. Pero debemos cooperar con él y hacer nuestra parte para avanzar hacia la meta de la perfección. Debemos orar y pedirle que nos guíe y nos dé la sabiduría necesaria para lograr nuestra meta. Luego, debemos poner en práctica lo que aprendemos y seguir sus mandamientos. Así, podremos acercarnos cada vez más a la perfección.

¿Qué tengo que hacer para ser perfecto?

La Biblia no dice exactamente qué debemos hacer para ser perfectos, pero hay algunas cosas que podemos inferir de lo que dice. En primer lugar, debemos tener en cuenta que la perfección no es algo que podamos lograr por nuestros propios medios. La Biblia dice que somos «pecadores por naturaleza» (Isaías 64:6) y que nuestra «justicia» es «como trapo de inmundicia» (Isaías 64:6). Por lo tanto, necesitamos un Salvador que nos libere de nuestro pecado y nos dé una nueva naturaleza. Este Salvador es Jesucristo (Juan 3:16-17; Mateo 1:21).

Una vez que hayamos recibido a Cristo como nuestro Salvador, debemos seguir sus mandamientos. Él mismo dijo: «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama» (Juan 14:21). Asimismo, dijo: «Si me amáis, guardad mis mandamientos» (Juan 14:15). En otras palabras, una parte importante de seguir a Cristo es obedecer sus mandamientos. La Biblia dice que el amor es «el cumplimiento de la ley» (Romanos 13:10).

La Biblia también dice que debemos andar en el Espíritu. «Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne» (Gálatas 5:16). Esto significa que debemos dejar de vivir para nuestros propios deseos y empezar a vivir para Dios. Debemos buscar los dones del Espíritu y dejar que Él nos guíe en nuestras vidas (Gálatas 5:22-23).

En resumen, para ser perfectos, necesitamos a Cristo para salvarnos, seguir sus mandamientos y dejar que el Espíritu Santo nos guíe.

La Biblia enseña claramente que la perfección no es requerida para seguir a Cristo. Él mismo dijo: «No soy yo, sino el que me envió» (Juan 8:28). «No soy digno de desatar la correa de su sandalia» (Juan 1:27). En otras palabras, Cristo reconoció que no era perfecto, pero aún así era el Hijo de Dios.

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