Niveles de Uncion del Espiritu Santo

Desde los tiempos de la iglesia primitiva, el bautismo en el Espíritu Santo ha sido una experiencia que muchos creyentes han buscado. Aunque la mayoría de los cristianos reciben el Espíritu Santo en el momento de la conversión, hay una corriente de pensamiento que enseña que el Espíritu Santo puede ser recibido en diferentes niveles o «grados» de unción. Esta idea se basa en algunas escrituras que parecen indicar que algunos creyentes tienen más del Espíritu Santo que otros.

Cuántos tipos de unción hay

En el Antiguo Testamento, vemos muchos ejemplos de unción, y se menciona explícitamente en algunos libros. Por ejemplo, en Éxodo, Dios le ordena a Moisés que unja a Aarón como el primer sacerdote (Éxodo 30:30). En Levítico, se le ordena a Aarón que unja a sus hijos como sacerdotes, y también se les ordena a los Israelitas que unjan a los levitas para que sirvan en el tabernáculo (Levítico 8:2,30). En el libro de los Reyes, leemos de ungir a Salomón como el rey de Israel (1 Reyes 1:39), y de ungir a Jehú como el nuevo rey de Israel, después de derrocar a la familia de Ahab (1 Reyes 19:16).

En el Nuevo Testamento, la unción se menciona en varias ocasiones. En Mateo, leemos de Jesús que ungió a los doce apóstoles (Mateo 10:1), y también de ungir a los enfermos para sanarlos (Mateo 6:13). En Marcos, leemos de Jesús que ungió a María Magdalena para sanarla de siete demonios (Marcos 16:9). En Lucas, leemos de Jesús que ungió a Lázaro para resucitarlo de entre los muertos (Lucas 7:37-38). En Juan, leemos de Jesús que ungió los pies de los discípulos con aceite (Juan 12:3), y también de ungir los ojos de un ciego para sanarlo (Juan 9:6).

En Hechos, leemos de los apóstoles que ungieron a muchos enfermos y los sanaron (Hechos 9:12-17), y también de ungir a Esteban antes de que fuera apedreado (Hechos 6:6). En 1 Juan, leemos de la unción que nos da el Espíritu Santo (1 Juan 2:20,27).

En resumen, podemos ver que hay varios tipos de unción en la Biblia, y que se usaba tanto para el propósito de sanación como para el de consagración.

Qué es la tercera unción

La tercera unción, también llamada el derramamiento de aceite, es una práctica religiosa que se realiza en algunas iglesias cristianas. Se cree que este acto simboliza el derramamiento del Espíritu Santo sobre una persona, lo que le permite tener una mayor sensibilidad a la presencia de Dios y a Su voluntad.

Qué es la unción del Espíritu

La unción del Espíritu es un término bíblico que se refiere a la presencia y el poder del Espíritu Santo en la vida de un cristiano. La Biblia enseña que todos los seguidores de Cristo son ungidos por el Espíritu (1 Juan 2:27). Esto significa que el Espíritu Santo habita en nosotros y nos da la fuerza y el poder necesarios para vivir como cristianos.

La unción del Espíritu también es un término que se usa para describir el momento en que una persona es llena del Espíritu Santo y comienza a hablar en lenguas. Esto sucedió con los seguidores de Cristo en el día de Pentecostés, y también ha sucedido con muchos creyentes a lo largo de la historia.

La unción del Espíritu nos capacita para vivir como cristianos y para hacer el trabajo de Dios en el mundo. Nos da poder para superar nuestras debilidades y para llevar el amor de Cristo a los demás. Si buscas la unción del Espíritu, Él vendrá y habitará en ti, y tu vida nunca será la misma.

¿Cómo se siente la unción del Espíritu Santo?

No hay una única respuesta a esta pregunta, pues cada persona experimenta la unción del Espíritu Santo de una manera única y personal. Sin embargo, la Biblia describe algunos de los efectos que pueden esperarse cuando una persona es ungida por el Espíritu Santo.

Una de las promesas para aquellos que son ungidos con el Espíritu Santo es que recibirán poder para llevar a cabo el ministerio de Jesús. En Hechos 1:8, Jesús le dijo a sus seguidores que serían testigos suyos «en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los extremos de la tierra.» Y, en Hechos 2:4, vemos que esta promesa se cumplió cuando los creyentes fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas. Esto les dio el poder y la confianza necesarios para salir y compartir el Evangelio con el mundo, a pesar de las muchas dificultades y peligros a los que se enfrentaron.

Así como el Espíritu Santo dio a los seguidores de Jesús el poder para llevar a cabo su ministerio, también nos da el poder para llevar a cabo nuestro ministerio. Como cristianos, somos llamados a ser testigos de Jesús (Hechos 1:8), y el Espíritu Santo nos da el poder y la sabiduría necesarios para hacerlo.

Otro efecto de la unción del Espíritu Santo es la capacidad de discernir lo que es correcto y lo que no lo es. En 1 Juan 2:20,27, se nos dice que el Espíritu Santo nos enseñará todo, y nos ayudará a discernir lo bueno de lo malo. Esto es especialmente importante en el mundo de hoy, en el que hay tantas voces clamando por nuestra atención y tantas opciones que pueden confundirnos. Pero, si buscamos al Espíritu Santo y le pedimos que nos guíe, podemos estar seguros de que nos llevará por el camino correcto.

La unción del Espíritu Santo también nos da una nueva perspectiva de la vida. En 2 Corintios 5:17, leemos que, cuando somos ungidos por el Espíritu Santo, somos «nuevas criaturas» y tenemos «una nueva manera de ver las cosas». Esto significa que, en lugar de ver las cosas a través de los ojos del mundo, vemos las cosas a través de los ojos de Dios. Esto nos da una perspectiva más positiva y esperanzadora de la vida, y nos ayuda a permanecer firmes en nuestra fe, incluso cuando las cosas se ponen difíciles.

La unción del Espíritu Santo también nos da un sentido de paz y alegría. En Juan 14:27, Jesús le dijo a sus seguidores: «La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy a ustedes como el mundo la da. No se angustien ni se acobarden.» Y, en Juan 15:11, Jesús dijo: «Me alegré mucho en el Señor de que ya hayan recuperado el ánimo y que hayan tenido el valor de hablar de mí sin temor.» Estas promesas se cumplen cuando somos ungidos por el Espíritu Santo, y nos llenamos de su paz y alegría.

En resumen, la unción del Espíritu Santo produce un cambio radical en nuestras vidas. Nos da el poder para llevar a cabo el ministerio de Jesús, nos guía hacia lo que es correcto, nos da una nueva perspectiva de la vida, y nos llena de paz y alegría. Si buscamos al Espíritu Santo y le pedimos que nos llene, podemos estar seguros de que experimentaremos estos cambios en nuestras vidas.

El nivel de unción del Espíritu Santo es determinado por la obra que Dios ha llamado a cada creyente a hacer. Algunos creyentes están llamados a hacer obras grandes y poderosas, mientras que otros están llamados a hacer obras más pequeñas y sencillas. Sin embargo, todos los creyentes están llamados a ser ungidos por el Espíritu Santo para que puedan llevar a cabo la obra que Dios les ha llamado a hacer.

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