Lo que no Quiero Eso Hago

Desde el momento en que somos convertidos, emprendemos una nueva vida en Cristo. Sin embargo, aunque nuestra naturaleza ha cambiado, todavía estamos en guerra contra nuestra carne. A menudo, nos encontramos haciendo lo que no queremos hacer y dejando de hacer lo que sabemos que debemos hacer. Esto es lo que Pablo llama «la ley del pecado que está en nuestros miembros» (Rom. 7:23). Aunque nos esforzamos por vivir una vida piadosa, a veces parece que no podemos evitar pecar. Esto puede ser muy frustrante, pero debemos recordar que no estamos solos en nuestra lucha.

Qué quiere decir Romanos 7

Paulo se pregunta en este pasaje si es que la Ley de Moisés sigue siendo válida para los cristianos. En primer lugar, él enfatiza que los cristianos no estamos bajo la ley, sino bajo la misericordia de Dios (v. 4). Sin embargo, esto no significa que la ley sea inútil o que debamos ignorarla. Al contrario, la ley es santa, y debemos amarla y seguirla (v. 12).

En segundo lugar, Paulo señala que la ley no puede darnos la vida eterna, sino que solo nos puede mostrar nuestros pecados (v. 5). La ley es como un espejo que nos muestra lo que realmente somos y lo que debemos cambiar. Por esta razón, la ley es útil, pero no es suficiente.

En tercer lugar, Paulo nos dice que la ley fue dada para que pequemos más (v. 8). Esto puede parecer una contraddicción, pero en realidad nos ayuda a entender el propósito de la ley. La ley nos muestra nuestros pecados, pero también nos da la oportunidad de arrepentimos y de pedir perdón. Así, la ley nos ayuda a darnos cuenta de nuestros pecados y de nuestra necesidad de un Salvador.

En conclusion, la ley de Moisés sigue siendo válida para los cristianos, pero no nos puede dar la vida eterna. Nos ayuda a darnos cuenta de nuestros pecados, y nos da la oportunidad de arrepentimos y de pedir perdón. Así, la ley nos ayuda a darnos cuenta de nuestros pecados y de nuestra necesidad de un Salvador.

Qué dice Romanos 6 13

Romanos 6:13 dice: «No viváis más como los demás paganos, pues su forma de pensar está completamente contaminada por su ignorancia. Ellos no tienen el entendimiento necesario para llevar a cabo las buenas obras que Dios quiere.»

En este versículo, Pablo está instruyendo a los cristianos a que no vivan más como los paganos. Esto significa que no debemos imitar el pecaminoso estilo de vida de los paganos. Debemos vivir de una manera que glorifique a Dios.

Pablo también está diciendo que la forma de pensar de los paganos está completamente contaminada. Ellos no tienen el entendimiento necesario para llevar a cabo las buenas obras que Dios quiere. En otras palabras, los paganos no tienen la capacidad de comprender lo que Dios quiere que hagamos.

Por lo tanto, debemos buscar la sabiduría de Dios y seguir sus instrucciones. Debemos vivir de una manera que agrade a Dios. Si vivimos de esta manera, estaremos siguiendo el ejemplo de Cristo, y estaremos glorificando a Dios.

Qué dice Pablo de la carne

Pablo escribió mucho sobre la carne y el cuerpo, pero ¿qué es exactamente lo que él dice? En general, Pablo enseña que la carne es el enemigo de nuestra alma, y que debemos luchar contra ella para seguir a Cristo. Aquí están algunos de los versículos clave que Pablo escribe sobre la carne:

«Porque la carne ciertamente desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu lo que es contrario a la carne. Se oponen entre sí, para que ustedes no hagan lo que quieren.» – Gálatas 5:17

«Miren, yo les hago saber un secreto: No todos dormiremos, pero todos seremos transformados – en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando la trompeta final resuene. La trompeta dará su sonido, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.» – 1 Corintios 15:51-52

«Porque este cuerpo mortal debe ser transformado en un cuerpo incorruptible.» – 1 Corintios 15:53

«Así también la resurrección de los muertos. El cuerpo sigue la corruptibilidad, pero el espíritu sigue la incorrupción.» – 1 Corintios 15:42

«Porque en verdad la muerte vino por medio de un hombre, y también la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.» – 1 Corintios 15:21-22

«Pero Dios, quien es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados), y juntos con él nos resucitó y nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús.» – Efesios 2:4-6

«Porque la carne ciertamente desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu lo que es contrario a la carne. Se oponen entre sí, para que ustedes no hagan lo que quieren.» – Gálatas 5:17

«Pero si viven de acuerdo a la carne, morirán; mientras que si por el Espíritu dan muerte a las obras de la carne, vivirán.» – Gálatas 5:16

«Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne, pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.» – Romanos 8:5

«Así que, hermanos, no somos deudores a la carne para vivir conforme a ella.» – Romanos 8:12

«Porque si ustedes viven conforme a la carne, morirán; pero si por el Espíritu dan muerte a las obras de la carne, vivirán.» – Romanos 8:13

«Porque la voluntad carnal es muerte, pero la voluntad del Espíritu es vida y paz.» – Romanos 8:6

«Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a ella.» – Romanos 8:12

¿Quién escribio Romanos 7?

Romanos 7 es una carta escrita por el apóstol Pablo a la comunidad cristiana de Roma, donde aborda el tema de la libertad espiritual en relación con la ley. En esta carta, Pablo expone su propia experiencia de lucha con el pecado, y enfatiza que la ley no puede darnos la libertad espiritual que necesitamos. En lugar de eso, Pablo enseña que la libertad espiritual solo se puede lograr a través de Cristo. Pablo escribe este capítulo para ayudar a los cristianos a entender cómo la ley y el pecado están en conflicto, y cómo la libertad espiritual está disponible a través de Cristo. Esta carta es importante para los cristianos de hoy, ya que nos ayuda a comprender cómo la ley y el pecado están en conflicto, y cómo la libertad espiritual está disponible a través de Cristo.

Romanos 7:15-25 nos enseña que somos esclavos del pecado si hacemos lo que no queremos hacer. Tenemos que tomar nuestra voluntad y entregarla a Cristo para que Él nos libere del pecado.

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