Maridos Amad a Vuestras Mujeres y no Seáis Ásperos Con Ellas

El versículo de la Biblia que dice «Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis ásperos con ellas» (Colosenses 3:19) es uno de los versículos más conocidos de la Biblia sobre el matrimonio. Muchos hombres lo usan como un versículo para justificar el maltrato hacia las mujeres, diciendo que la Biblia dice que deben ser amables con ellas. Sin embargo, este versículo no se refiere a la forma en que los hombres deben tratar a sus mujeres, sino a la forma en que deben amarlas.

Qué significa Colosenses 3 19

En Colosenses 3:19, Pablo enfatiza la importancia de la amonestación mutua y de la paz entre los creyentes. Pablo exhorta a los cristianos a amonestarse unos a otros, y dice que la amonestación debe ser «con toda sabiduría». La Palabra de Dios es clara en cuanto a la necesidad de la amonestación, y esta pasaje es un buen ejemplo de ello. La amonestación es algo que debemos tomar en serio, y es algo que debemos hacer con mucho cuidado y sabiduría.

Donde dice la Biblia Maridos amad a vuestras mujeres

Efesios 5:25-33

En esto debéis imitar a Dios, como hijos amados,
y andad en amor, así como Cristo nos amó
y se entregó a sí mismo por nosotros como ofrenda y sacrificio a Dios, de fragante aroma.

Pero esto también debéis saber: el amor de cada uno por su mujer es igual al amor que tiene Cristo por su Iglesia.
Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella
para santificarla, limpiándola con el lavamiento del agua por la palabra,
a fin de presentársela a sí mismo como una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga ni nada parecido,
sino santa e intachable.

Así también los maridos deben amar a sus mujeres
así como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer,
se ama a sí mismo,
porque nadie jamás ha odiado su propio cuerpo;
al contrario, lo alimenta y lo cuida, como también Cristo lo hace con la Iglesia,
porque somos miembros de su cuerpo.

Por esto, el hombre dejará a su padre y a su madre
y se unirá a su mujer, y los dos serán un solo cuerpo.
Este misterio es grande; pero yo hablo en relación a Cristo y a la Iglesia.
Sin embargo, también vosotros, cada uno de vosotros, en particular, ame a su mujer
como a sí mismo, y la mujer respete a su marido.

Que el hombre ame a su mujer como Cristo amo a la iglesia

¿ Que el hombre ame a su mujer como Cristo amo a la iglesia?

Dios nos llama a todos a amar, y el amor es el fundamento de nuestra relación con él. Pero el amor no es un concepto fácil de definir. El amor es una actitud y un comportamiento, y es la base de todas las demás virtudes. Es el acto de querer el bien de otra persona, y es algo que debemos practicar en todas las áreas de nuestra vida.

El amor es la virtud más importante, y es la base de todas las demás virtudes. La Biblia nos dice que el amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso, no es jactancioso, no se envanece. El amor no es grosero, no es egoísta, no se irrita fácilmente, no guarda rencor. El amor no se alegra de la injusticia, sino que se alegra de la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor es una de las virtudes más importantes, y es la base de todas las demás virtudes. La Biblia nos dice que el amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso, no es jactancioso, no se envanece. El amor no es grosero, no es egoísta, no se irrita fácilmente, no guarda rencor. El amor no se alegra de la injusticia, sino que se alegra de la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor es la base de nuestra relación con Dios, y es algo que debemos practicar en todas las áreas de nuestra vida. Dios nos llama a amar a nuestros enemigos, y a tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros mismos. Debemos amar a nuestros prójimos, y hacer el bien a todos, sin importar quiénes son o qué han hecho. El amor es una actitud y un comportamiento, y es la base de todas las demás virtudes.

¿Qué dice Efesios 5 25?

«Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella»
Efesios 5:25

Los maridos deben amar a sus esposas con el mismo amor incondicional con que Cristo amó a la iglesia. Deben estar dispuestos a dar la vida por ellas, así como Cristo lo hizo por nosotros. El amor de un esposo debe ser sacrificial y estar lleno de bondad y compasión.

La Biblia enseña claramente que los maridos deben amar a sus esposas y no ser ásperos con ellas. Esto es en armonía con el mandamiento de amar a nuestro prójimo, ya que nuestras esposas son nuestros seres queridos más cercanos. Dios quiere que nuestras relaciones matrimoniales sean llenas de amor, respeto y consideración. Si seguimos Su plan, experimentaremos la mayor felicidad y intimidad en nuestros matrimonios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba