Cuáles Fueron las Últimas Palabras de Jesús

Con su muerte en la cruz, Jesús puso fin a una vida llena de propósito y significado. Pero antes de que él muriera, tuvo algunas palabras para sus seguidores. Estas últimas palabras de Jesús nos ofrecen una mirada profunda a su corazón y nos dan una orientación para nuestras vidas.

Cuáles fueron las últimas palabras de Jesús en la cruz

Jesús pronunció siete frases en total mientras estaba en la cruz, aunque la tradición cristiana ha atribuido a Jesús otras palabras adicionales que no están registradas en los Evangelios.

La primera de las siete frases de Jesús en la cruz fue «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23:34). Jesús también dijo: «En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso» (Lucas 23:43).

Otras frases pronunciadas por Jesús en la cruz fueron: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23:46); «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Marcos 15:34); «Todo ha terminado» (Juan 19:30); y «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23:46).

La última frase de Jesús registrada en los Evangelios fue «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lucas 23:46). Después de pronunciar estas palabras, » Jesús inclinó la cabeza y entregó el espíritu» (Lucas 23:46).

Cuáles fueron las últimas palabras de Jesús en la Última Cena

Después de que Jesús hubo lavado los pies de sus discípulos y les hubo dado instrucciones a ellos, tomó la copa y, dando gracias, dijo: “Tomen esto y repártanlo entre ustedes”.

“Porque yo les digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta que llegue el reino de Dios”.

Entonces, tomó pan y, dando gracias, lo partió y lo dio a ellos, diciendo: “Esto es mi cuerpo, que es dado por ustedes; hagan esto en memoria de mí.”

De la misma manera, después de que hubieron cenado, tomó la copa y dijo: “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por ustedes.”

“Pero, mirad, la mano del que me traiciona está con la mía en la mesa.

Porque el Hijo del Hombre va tal como está determinado, pero ¡ay de aquel hombre por medio de quien es traicionado!”

Ellos comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Señor?”.

Jesús respondió: “El que da conmigo en un plato, ese me traicionará.”

“Pero ¿será realmente yo?” -preguntó Judas, que también lo traicionó. “Tú lo has dicho”, respondió Jesús.

Mientras comían, Jesús dijo: “De cierto, de cierto les digo, uno de ustedes me va a traicionar.”

Ellos se entristecieron profundamente y comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Rabbi?”.

Jesús respondió: “El que da conmigo en un plato, ese me traicionará.”

“A la verdad, a la verdad les digo que uno de ustedes me traicionará.”

Ellos comenzaron a decirle uno por uno: “¿Seré yo, Señor?”.

Jesús les respondió: “El que da conmigo en un plato, ese me traicionará.”

“La copa que yo bebo, ustedes la beberán; y con el bautismo que yo soy bautizado, ustedes serán bautizados.”

“Pero ¿seré realmente yo?” -preguntó Judas, que también lo traicionó. “Tú lo has dicho”, respondió Jesús.

“Sin embargo, les digo que uno de ustedes me traicionará.”

Ellos se entristecieron profundamente y comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Rabbi?”.

Jesús respondió: “El que da conmigo en un plato, ese me traicionará.”

“El Hijo del Hombre va tal como está determinado, pero ¡ay de aquel hombre por medio de quien es traicionado!”

Ellos comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Señor?”.

Jesús respondió: “El que da conmigo en un plato, ese me traicionará.”

“Pero ¿seré realmente yo?” -preguntó Judas, que también lo traicionó. “Tú lo has dicho”, respondió Jesús.

“Sin embargo, les digo que uno de ustedes me traicionará.”

Ellos se entristecieron profundamente y comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Rabbi?”.

Jesús respondió: “El que da conmigo en un plato, ese me traicionará.”

“Pero ¿seré realmente yo?” -preguntó Judas, que también lo traicionó. “Tú lo has dicho”, respondió Jesús.

Qué fue lo que dijo Jesús antes de subir al cielo

Jesús dijo muchas cosas antes de subir al cielo, pero hay algunas palabras que destacan como mensajes importantes para nosotros. En Mateo 28:18-20, Jesús nos da una gran comisión:

«Todas las autoridades me han dado poder en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.

En Juan 14:1-6, Jesús nos da esperanza y nos anima a no tener miedo:

«No se angustien ustedes. Crean en Dios, y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, yo no les habría dicho que voy a prepararles un lugar. Y si me voy y les preparo un lugar, vendré otra vez y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, ustedes también estén. Ustedes conocen el camino que lleva a donde yo voy».

En Lucas 24:50-53, Jesús nos asegura que él estará con nosotros hasta el fin:

«Entonces Jesús los llevó de nuevo hasta el lugar donde se había estado antes, y, levantando sus manos, los bendijo. Y mientras los bendecía, fue apartado de ellos y fue llevado al cielo. Ellos lo adoraron, y después regresaron a Jerusalén llenos de alegría. Y permanecían siempre en el templo, alabando a Dios».

¿Qué dijo Jesús antes de morir en arameo?

Jesús gritó con voz fuerte: «¡Eli, Eli, ¿lama sabactani?», que significa: «¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?» (Mateo 27:46).

Algunos de los que estaban allí, al oírle, pensaron: «¡Está llamando a Elías!». Otros dijeron: «¡No! ¡Está llamando al profeta Elías!». Pero Jesús, dando un fuerte grito, murió. (Mateo 27:50).

Entonces, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Y la tierra tembló, las piedras se partieron, los sepulcros se abrieron y muchos cuerpos de los santos que habían muerto resucitaron. (Mateo 27:51-53).

Después de la muerte de Jesús, un soldado romano le atravesó el costado con una lanza, y luego de salir sangre y agua, confirmando así su muerte. (Juan 19:34-37).

Jesús murió en una cruz, y fue enterrado en una tumba. Pero al tercer día resucitó de entre los muertos, cumpliendo así la predicción de las Escrituras. (Mateo 28:1-10; Lucas 24:1-12; Juan 20:1-9).

«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».

Desde la cruz, Jesús oró esta oración a Dios. Él sabía que su muerte era parte del plan de Dios para salvar al mundo, y se entregó a Él confiadamente. Estas palabras nos recuerdan que, en todo momento, estamos en las manos de Dios. Podemos confiar en Su amor y misericordia, ya que Él sabe lo que es mejor para nosotros.

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