Consecuencias de Mentir según la Biblia

La Biblia es clara al respecto: el mentiroso padecerá consecuencias. No importa si el engaño es grande o pequeño, toda forma de mentira es detestable a Dios. Él es la verdad (Juan 14:6) y aborrece todo tipo de mentira (Proverbios 12:22). Debido a esto, el mentiroso no puede esperar vivir una vida libre de problemas.

Qué dice Dios de la mentira

En muchas ocasiones nos hemos preguntado ¿Qué dice Dios de la mentira? Y la respuesta nos la da en su palabra.

La mentira es algo que caracteriza al hombre desde su caída en pecado, y aunque a veces parezca que mentir es inofensivo, la verdad es que la mentira es mala y daña tanto a quien miente como a quienes le rodean.

Mentir es oponerse a la verdad, es decir lo contrario de lo que realmente ocurre o de lo que uno sabe que ocurre. Mentir es, en definitiva, estar en contra de Dios, quien es la verdad misma.

La Biblia dice mucho acerca de la mentira, y todo lo que dice es negativo. Mentir es malo, y Dios quiere que vivamos en verdad.

Mentir es pecar
Mentir es oponerse a la verdad, y la verdad es de Dios. Por lo tanto, mentir es pecar contra Dios.

La Biblia dice:
«Cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, delante de ellos también confesaré yo; pero el que me negare delante de los hombres, delante de ellos también me negaré yo. No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. De cierto os digo que, hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una i ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. El que, por tanto, quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Os digo que, si vuestra justicia no superare la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos» (Mateo 5:18-20).

«Porque todo aquel que hace pecado, también hace iniquidad; y pecado es iniquidad. Sabéis, pues, que ningún fornicario, o impuro, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios» (Efesios 5:5-6).

«Así ha dicho Jehovah de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan, engañándoos a vosotros mismos. Dicen visiones de su propio corazón, no de la boca de Jehovah. Os dicen continuingmente: ‘¿No ha hablado Jehovah contra vosotros, oh house de Israel, diciendo: No comeréis ni beberéis?’» (Jeremías 23:16-17).

Aunque mentir parezca inofensivo, es pecado y está mal
Muchas veces pensamos que mentir no es tan grave, pero la verdad es que mentir es pecado y está mal. La Biblia dice:

«El hombre que anda en pos de la verdad anda en luz, pero el que anda en pos de las tinieblas no sabe dónde va. Andad, pues, como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu está en toda bondad y justicia y verdad), examinando cuidadosamente qué es lo agradable al Señor» (Efesios 5:8-10).

«¿De qué sirve, oh hombre, el que gana el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué recompensa podrá dar el hombre por su vida?» (Mateo 16:26).

Mentir es hacer daño a otros
La mentira no solo es malo porque es pecado, sino que también hace daño a otros. La Biblia dice:

«La verdad os hará libres» (Juan 8:32).

«La verdad es amarga, pero más dulce es el mal que el mentir» (Proverbios 12:19).

«La verdad libra de todo mal» (Proverbios 16:6).

«El que anda en integridad anda confiado, pero el que pervierte sus caminos tendrá que temer» (Proverbios 10:9).

«El camino de los impíos es de tinieblas, en el cual tropiezan» (Proverbios 4:19).

«Engañoso es el camino de los perversos, pero el de los limpios es recto» (Proverbios 2:15).

Dios quiere que vivamos en verdad
La mentira es malo, y Dios quiere que vivamos en verdad. La Biblia dice:

«Así ha dicho Jehovah de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan, engañándoos a vosotros mismos. Dicen visiones de su propio corazón, no de la boca de Jehovah. Os dicen continuingmente: ‘¿No ha hablado Jehovah contra vosotros, oh house de Israel, diciendo: No comeréis ni beberéis?’» (Jeremías 23:16-17).

«Así ha hablado Jehovah de los ejércitos, diciendo: Escuchad el oráculo de este profeta a quien os envío, y así será. Si este profeta os habla en nombre de Jehovah, y la palabra no sucede ni se cumple, eso es porque Jehovah no me ha enviado a él; pero él habla por sí mismo» (Deuteronomio 18:20-22).

«Así ha dicho Jehovah de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan, engañándoos a vosotros mismos. Dicen visiones de su propio corazón, no de la boca de Jehovah. Os dicen continuingmente: ‘¿No ha hablado Jehovah contra vosotros, oh house de Israel, diciendo: No comeréis ni beberéis?’» (Jeremías 23:16-17).

«No os conforméis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios» (Romanos 12:2).

«No améis al mundo ni lo que está en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo —los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida— no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa away, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Juan 2:15-17).

«Porque la Escritura dice: ‘Abrahán creyó a Jehovah, y le fue imputado a justicia’. Sabed, por tanto, que los que creen, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: ‘En ti serán bendecidas todas las naciones’. De manera que los que creen son bendecidos con el creyente Abraham. Porque todos los que dependen de las obras de la Ley están bajo maldición, porque está escrito: ‘Maldito todo el que no permanece firme en todas las cosas escritas en el Libro de la Ley, para hacerlas’. Y que nadie es justificado delante de Dios por la Ley es evidente, porque el justo por la fe vivirá. Y la Ley no es de fe, sino que el hombre que la cumple vivirá por ella. Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, hecho por nosotros maldición —porque está escrito: ‘Maldito todo el que es colgado en un madero’— para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que recibiésemos por medio de la fe la promesa del Espíritu» (Gálatas 3:6-14).

La mentira es contraria a la naturaleza de Dios, y él quiere que vivamos en verdad.

Cómo se llama el pecado de mentir

La Biblia usa varios términos para referirse al pecado de mentir, incluyendo «engaño», «mentira» y «mentiroso». En general, todos estos términos describen el acto de decir algo que no es verdad, ya sea deliberadamente o no.

El pecado de mentir se menciona varias veces en la Biblia, y es claramente algo que Dios no aprueba. En Efesios 4:25, por ejemplo, dice: «Por lo tanto, dejando la mentira, hablad verdad unos con otros, porque somos miembros los unos de los otros»

En la mayoría de los casos, mentir es simplemente una forma de engaño, y no tiene ninguna intención de lastimar a nadie. Sin embargo, a veces la mentira puede ser utilizada como una forma de manipulación o control, y esto es algo que Dios no aprueba.

En Mateo 5:37, Jesús dijo: «Pero yo les digo que de cualquier cosa que digan, de verdad o de mentira, deberán dar cuenta en el día del juicio»

Esto significa que todas nuestras palabras, tanto verdaderas como falsas, serán juzgadas por Dios. Mentir es un pecado, y es algo que deberíamos evitar si queremos agradar a Dios.

Qué daño produce la mentira

La mentira es una iniquidad que deforma el rostro y mancha la conciencia.

La mentira es un mal que engendra el engaño y la maldad.

La mentira es un pecado que separa a las personas y destruye las relaciones.

La mentira es una arma que utilizan los enemigos de Dios para dañar a las personas.

La verdad es mejor que la mentira.

La mentira nunca es justificada.

La mentira es un mal que debe ser evitado.

¿Cuánto daño puede hacer una mentira?

La Biblia nos dio el mandamiento de no mentir unos a otros (Levítico 19:11). El apóstol Pablo llamó a la mentira un pecado que procede de la boca (Colosenses 3:9). Y Santiago también llamó a la mentira un pecado (Santiago 3:5-6).

La mentira es, sin duda, un pecado grave. Pero ¿cuánto daño puede hacer una mentira? Una mentira puede hacer mucho daño a las personas involucradas, y a veces el daño es irreparable.

Cuando mentimos, nos estamos alejando de Dios. Dios es la Verdad, y toda mentira es una forma de decirle a Dios que no nos importa la verdad. Mentir es un acto de desobediencia, y cuando desobedecemos a Dios, nos alejamos de Él.

La mentira también puede dañar nuestras relaciones con los demás. Es difícil construir una relación de confianza si mentimos. La verdad es un elemento esencial de cualquier relación, y la mentira puede destruir la confianza.

La mentira también puede dañar nuestra propia reputación. A medida que mentimos más, nos volvemos más expertos en mentir, y eso puede llevar a que la gente nos vea como un mentiroso. Mentir nos hace parecer menos confiables y nos hace perder la confianza de los demás.

La mentira también puede dañar nuestra relación con Dios. Dios es Santo, y cuando mentimos, estamos profanando Su Nombre. Profanar el Nombre de Dios es un pecado grave, y cuando le mentimos a Dios, estamos haciendo un mal uso de lo que Él nos ha dado.

La mentira es un pecado grave, y puede causar mucho daño. Pero hay esperanza para los mentirosos. Dios perdonará a los que se arrepienten de mentir, y Él les ayudará a dejar de mentir. Si usted es un mentiroso, pídale a Dios que le perdone y le ayude a cambiar.

La mentira es un acto deshonesto que fomenta el caos y la discordia. Tanto la Biblia como la tradición cristiana enseñan que la mentira es un pecado grave que puede dañar a las personas y a las relaciones. La verdad es un valor cristiano fundamental, y la mentira es una forma de deshonrar a Dios.

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