Que Dice la Biblia Sobre la Guerra

La guerra es un tema controversial en la Biblia. Hay versículos que parecen apoyarla y versículos que parecen condenarla. Esto puede ser confuso para los cristianos que quieren seguir la voluntad de Dios. ¿Qué dice la Biblia realmente sobre la guerra?

Qué dice en la Biblia de la guerra

La guerra es un tema común en la Biblia. A menudo se menciona como una realidad inescapable o como una consecuencia del pecado. Sin embargo, también se menciona como una oportunidad para mostrar el amor de Dios.

La Biblia no condena la guerra en sí misma, pero sí condena el uso de la violencia gratuita. En Mateo 5:9, Jesús dice: «Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios». También enseña que debemos amar a nuestros enemigos (Mateo 5:44).

La Biblia también enseña que debemos tener cuidado de no causar daño a los inocentes (Isaías 3:15). En Ezequiel 13:10, Dios condena a aquellos que «profetizan mentiras» y dicen «La paz, la paz», cuando en realidad no hay paz.

En resumen, la Biblia enseña que la guerra es una realidad inescapable, pero también enseña que debemos proteger a los inocentes y amar a nuestros enemigos.

Qué dijo Jesús sobre las guerras

Jesús fue claro sobre su opinión acerca de las guerras. En Mateo 26:52, él dijo: «Todo el que toma la espada, a sí mismo se perderá por ella». Jesús enfatizó que la violencia no es la respuesta a los problemas, y que la violencia sólo traerá más violencia. En Lucas 22:36-38, Jesús le dijo a Pedro: «Entonces, ¿con espada y lanza vamos a defendernos? Si yo hubiera querido, podría haber pedido a mi Padre que enviara más de doce legiones de ángeles para que me defendieran». Jesús subrayó que él no necesitaba ni quería usar la violencia para resolver nada, y que debemos seguir su ejemplo.

En Lucas 9:51-56, Jesús enseñó que la violencia no es la respuesta, incluso en una situación en la que él mismo estaba siendo perseguido. Jesús y sus seguidores estaban en camino a Jerusalén, y Jesús sabía que estaba a punto de ser arrestado y crucificado. Los Samaritanos no querían que Jesús y sus seguidores pasaran por su ciudad, y le pidieron a Jesús que los echara. Jesús no actuó violentamente, y en cambio oró por los Samaritanos. En Mateo 5:9, Jesús dijo: «Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios». Jesús enseñó que debemos ser pacíficos, incluso cuando otros nos hacen daño.

En resumen, Jesús enseñó que la violencia no es la respuesta a nuestros problemas. Debemos seguir su ejemplo y buscar la paz, incluso cuando otros nos hacen daño.

Qué es lo que dice la Biblia sobre el fin del mundo

En el libro de Apocalipsis, Jesús comienza su mensaje diciendo: «Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin» (Apocalipsis 21:6). Este versículo nos dice que Jesús es el Creador y el controlador de todo lo que existe. Él es el único que sabe cómo y cuándo va a terminar todas las cosas.

La Biblia nos dice que el fin del mundo vendrá como un ladrón en la noche (1 Tesalonicenses 5:2). Nadie sabrá exactamente cuándo será, pero Jesús advirtió a sus seguidores que estén preparados. En Mateo 24, Jesús describe algunos de los eventos que ocurrirán antes del fin del mundo, incluyendo el aumento de la maldad, el surgimiento de falsos profetas, guerras y rumores de guerras, hambre y terremotos. Pero él también dijo que su regreso es inminente, así que debemos estar preparados en todo momento.

La Biblia también nos dice que habrá un juicio final para todos los seres humanos. Dios ha establecido un día en el que todos comparecerán ante él para rendir cuentas de sus vidas. «Porque todos los hombres han de comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba vivo, bueno o malo» (2 Corintios 5:10).

En el juicio final, Dios pondrá a todos los hombres a prueba de acuerdo con su fe. «Porque en él vivimos, nos movemos y existimos; y como algunos de vuestros poetas dijeron: ‘Porque también nosotros somos linaje de él’. Así que, si somos linaje de Dios, no debemos suponer que la Divinidad sea como el oro, o la plata, o la piedra, tallada por el arte y la imaginación humana» (Hechos 17:28-29).

Los que hayan aceptado a Cristo como su Salvador personal estarán a salvo del juicio. «Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgarlo, sino para que el mundo se salve por medio de él. El que cree en él no será juzgado; pero el que no cree, ya ha sido juzgado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios» (Juan 3:17-18).

Cristo mismo nos aseguró que los que lo siguen no tienen nada que temer. «El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8:12).

Aunque el fin del mundo es un evento aterrador para los que no están preparados, podemos tener esperanza y confianza en Cristo. Él nos ha prometido que estará con nosotros hasta el final de los tiempos.

¿Dónde comienzan las guerras Biblia?

La Biblia es clara acerca de dónde comienzan las guerras. Jesús dijo en Mateo 15:18-19: «Ciertamente no salen de la boca, sino del corazón; y éstos son los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los robos, los deseos malos, los hechicerías, los envidias, las maldiciones. Éstas son las cosas que contaminan al hombre».

El apóstol Pablo también dejó claro que las guerras comienzan en el corazón del hombre en Romanos 3:15-17: «No hay justicia ni tampoco hay misericordia ni tampoco hay temor de Dios en el corazón de ellos. Su boca está llena de maldición y amargura. Su pie está dispuesto a dar el paso fatal. Destrucción y muerte habitan en ellos. Causan ruina y miseria dondequiera que pasan».

La Biblia es clara, las guerras comienzan en el corazón del hombre. Es el lugar donde se originan los pensamientos y los deseos malvados. Si queremos tener paz en este mundo, debemos comenzar por cambiar nuestro corazón.

La Biblia dice que la guerra es una realidad triste, pero a veces es necesaria. En la guerra, hay mucha muerte y destrucción, y la Biblia nos llama a evitar la violencia siempre que podamos. Sin embargo, en algunos casos, la guerra es la única opción para defender los derechos de los inocentes. En tales situaciones, la Biblia nos llama a luchar justamente, con valentía y compasión.

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