Jesús oró al padre para que nos enviara a quién

En la vida de Jesús, se destacan numerosos momentos de oración en los que se comunica con su Padre celestial. Uno de estos momentos se encuentra registrado en las Escrituras, cuando Jesús oró al Padre para que nos enviara a alguien muy especial. A través de esta oración, Jesús reveló su profundo amor y preocupación por la humanidad, buscando el bienestar espiritual de todos nosotros. En este artículo, exploraremos más a fondo esta oración y su significado, descubriendo quién es esa persona a la que Jesús rogó que fuera enviada.

Jesús pide a su Padre bendiciones para sus discípulos

En el Evangelio, se relata cómo Jesús, en un acto de profunda devoción, se dirige a su Padre en oración para pedirle bendiciones para sus discípulos.

Este momento de comunión entre Jesús y su Padre es un ejemplo de la importancia que el Maestro daba a la comunicación con Dios. Jesús sabía que, a través de la oración, podía obtener las bendiciones necesarias para sus seguidores, fortaleciéndolos en su fe y guiándolos en su camino espiritual.

En su oración, Jesús reconoce la autoridad y el poder de su Padre, dirigiéndose a Él con reverencia y humildad. Su petición se enmarca en la voluntad divina, buscando el bienestar y la protección de sus discípulos.

Es importante destacar que, al pedir bendiciones para sus seguidores, Jesús muestra su profundo amor y preocupación por ellos. Su solicitud no es egoísta ni personal, sino que se enfoca en el bienestar espiritual y emocional de aquellos que han decidido seguir sus enseñanzas.

En este acto de intercesión, Jesús nos enseña la importancia de orar por los demás, de poner sus necesidades por encima de las nuestras y de buscar su bienestar espiritual. A través de la oración, podemos conectarnos con el poder divino y obtener bendiciones para aquellos que amamos y nos rodean.

Intercesor divino: camino a nuestro Padre Celestial

En este artículo exploraremos el papel de Jesús como intercesor divino y su importancia en nuestro camino hacia nuestro Padre Celestial.

Jesús oró al Padre para que nos enviara a quién

La Biblia nos enseña que Jesús, durante su tiempo en la Tierra, tuvo una conexión íntima y constante con su Padre Celestial. En varias ocasiones, vemos a Jesús orando al Padre y buscando su voluntad.

En uno de estos momentos de oración, Jesús dijo: «Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo para que también tu Hijo te glorifique a ti» (Juan 17:1). En esta oración, Jesús se estaba preparando para su sacrificio en la cruz y buscaba la gloria de su Padre.

Pero, Jesús no solo oró por sí mismo, sino también por sus seguidores. En el versículo 9 del mismo capítulo, Jesús dijo: «Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado, porque son tuyos». Jesús intercedió ante el Padre en favor de sus discípulos, pidiendo protección y unidad para ellos.

El papel del intercesor divino

Jesús no solo intercedió por sus discípulos mientras estuvo en la Tierra, sino que continúa intercediendo por nosotros en el cielo. En la carta a los Hebreos, se nos dice que Jesús «puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos» (Hebreos 7:25).

Como intercesor divino, Jesús se presenta delante de Dios en nuestro nombre. Él es nuestro mediador, nuestro abogado ante el Padre Celestial. Jesús conoce nuestras debilidades y luchas, y se identifica con nosotros en nuestras pruebas (Hebreos 4:15).

Es a través de Jesús que podemos acercarnos a nuestro Padre Celestial. Él es el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre sino por él (Juan 14:6). Jesús nos muestra el camino hacia la comunión con Dios y nos da acceso al trono de gracia.

Nuestra respuesta al intercesor divino

La intercesión de Jesús por nosotros debe ser recibida con gratitud y confianza. Debemos creer en su poder para interceder en nuestro favor y acercarnos a Dios con fe. Además, debemos responder a su amor y sacrificio viviendo en obediencia a sus enseñanzas y siguiendo su ejemplo.

La intercesión divina de Jesús nos brinda esperanza y consuelo en tiempos de dificultad. Sabemos que no estamos solos en nuestras pruebas, sino que tenemos un intercesor divino que está a nuestro lado. Podemos confiar en que Dios nos escucha y nos responde a través de Jesús, nuestro mediador.

Conclusión

La intercesión divina de Jesús nos muestra el amor y el cuidado de nuestro Padre Celestial. A través de Jesús, tenemos acceso directo a Dios y podemos recibir su gracia y misericordia. Agradezcamos a Jesús por su papel como intercesor divino y sigamos su ejemplo en nuestra relación con Dios.

En conclusión, Jesús, en su infinita sabiduría y amor por la humanidad, oró al Padre celestial para que nos enviara a alguien que nos guiara y enseñara el camino hacia la salvación. Esa petición fue respondida con el don del Espíritu Santo, quien nos acompaña y fortalece en nuestro caminar espiritual.

Recordemos siempre la importancia de vivir en comunión con el Espíritu Santo, permitiendo que Él guíe nuestra vida y nos lleve más cerca de Dios. A través de la oración y la búsqueda constante de su presencia, podremos experimentar una transformación profunda en nuestras vidas y ser verdaderos testigos del amor y la gracia de Dios.

Que el Espíritu Santo nos llene de sabiduría, fortaleza y amor para enfrentar cada día y que nos mantenga siempre conectados con nuestro Padre celestial. Que su presencia nos guíe en cada decisión y nos impulse a vivir una vida conforme a la voluntad de Dios.

Despidámonos entonces con gratitud y esperanza, sabiendo que no estamos solos en este viaje espiritual. Confiamos en que el Espíritu Santo nos sostendrá y nos guiará hasta el día en que podamos encontrarnos con nuestro Salvador Jesús cara a cara.

Que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, esté con nosotros siempre. Amén.

¡Hasta pronto y que Dios los bendiga!

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