Como Debe Vestir una Mujer Temerosa de Dios

La mujer temerosa de Dios es aquella que se esfuerza por agradar a Dios en todo lo que hace. Ella sabe que Dios nos ha llamado a vivir una vida santa y pura, y que nuestras decisiones diarias deben reflejar ese compromiso.

La mujer temerosa de Dios se esfuerza por vestir de acuerdo con ese estándar. Sabe que nuestro cuerpo es un templo del Espíritu Santo, y que debemos protegerlo de todo lo que lo contaminaría. Ella también sabe que nuestra apariencia externa es un reflejo de nuestra interna, y que queremos que nuestra belleza interior brille a través.

La mujer temerosa de Dios se toma en serio su responsabilidad de representar a Cristo ante el mundo. Ella sabe que su primer objetivo es glorificar a Dios, y que su segundo objetivo es ayudar a otros a conocerlo y amarlo también. En un mundo donde la sexualidad y el cuerpo son cada vez más explotados, la mujer temerosa de Dios se erige como un faro de esperanza y pureza. Al vestir de manera modesta y apropiada, ella está diciendo que su cuerpo no es para el disfrute de los demás, sino que es un don precioso que solo debe ser compartido con aquellos que Dios ha puesto en su vida.

Cómo llegar hacer una mujer conforme al corazón de Dios

«Entonces el rey Salomón amó a muchas mujeres extranjeras, además de la hija del faraón: mujeres moabitas, amonitas, edomitas, sidonias e hititas, de las naciones de donde había oído que eran mujeres hermosas. Tomó para sí a todas esas mujeres y tuvo setecientas esposas y trescientas concubinas. Y sus mujeres le daban mala consejo. El corazón de Salomón, por causa de sus mujeres, se apartó del Señor y fue en pos de los dioses extranjeros. No siguió completamente al Señor, como lo había hecho su padre David, sino que siguió los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, quien hizo pecar a Israel. Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. Salomón hizo lo malo a los ojos del Señor y no siguió completamente al Señor, como lo había hecho David, su padre. En ese tiempo Salomón edificó un altar en honor a Camos, dios de Edom, en el monte donde había oído que se encontraban los israelitas, y ofreció allí sacrificios a Camos. También edificó altares para todos los dioses extranjeros que adoraba. Salomón construyó un lugar especial para Quemos, dios de los sidonios, en el monte Jerusalén, y ofreció sacrificios allí, como lo había hecho en el monte de los sidonios. También construyó altares para todos los dioses extranjeros, y quemó incienso en ellos. El Señor se había aparecido a Salomón dos veces, y le había ordenado que siguiera los mandamientos del Señor y que cumpliera sus ordenanzas y decretos. Pero Salomón no cumplió lo que el Señor le había ordenado hacer, sino que siguió a los dioses extranjeros. Entonces el Señor le dijo a Salomón: «Ya que has actuado de esta manera y no has obedecido mis Mandamientos y ordenanzas, como lo hizo tu padre David, voy a quitar de tu control el reino y se lo daré a uno de tus siervos. Pero, por amor a tu padre David, no lo haré en tu propio tiempo, sino que esperaré hasta que tu hijo Salomón sea un hombre maduro y capaz de gobernar el reino conforme a mi voluntad». Y el Señor castigó a Salomón por su rebelión y le quitó el reino, como se lo había prometido, y lo dividió en diez reinos. Pero a Salomón no le quitó el reino completamente, por amor a su padre David, y porque Salomón había edificado el templo del Señor en Jerusalén. Entonces Jeroboam hijo de Nabat, un siervo de Salomón, se levantó contra Salomón, y cuando Salomón oyó esto se puso muy nervioso. Y también cuando Jeroboam se levantó contra Salomón, se levantaron contra él reyes de Israel, a quienes habían jurado fidelidad a Salomón. Pero Jeroboam huyó de Salomón, y fue a Egipto, donde estaba el rey Sisac, y allí se quedó hasta que Salomón murió. El resto de la historia de Salomón, todo lo que hizo y su sabiduría, está registrado en el libro de las Crónicas de Salomón. Salomón reinó en Jerusalén durante cuarenta años. Luego murió y fue enterrado junto a sus antepasados. Y en su lugar reinó su hijo Roboam.»
1 Timoteo 2:9-15
«Así que les digo: Que los hombres oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni dudas. Las mujeres deben hacer lo mismo, en una actitud de sumisión a Dios. Deben vestirse con ropa decorosa, no con peinados exagerados, joyas de oro o ropa costosa. Deben hacer lo bueno, y ser las mujeres que Dios quiere que sean, las que aprenden a hacer el bien y se preocupan por lo que es correcto. Así se apaciguarán sus corazones con la fe y la buena conciencia, y quedarán libres de culpa. Las mujeres que no quieren seguir estas instrucciones, deben callarse y aprender en silencio, porque es incorrecto para las mujeres hablar en la iglesia. No les permite aprender, y tampoco es correcto que las mujeres enseñen a los hombres. Las mujeres deben callarse, porque el hombre viene primero, y luego la mujer. Y además, el hombre fue creado a imagen de Dios, y la mujer fue creada a imagen de hombre. Porque Dios no hizo a la mujer para ser dominada por el hombre, sino que hizo al hombre y a la mujer para que vivan en paz y armonía. Y en cuanto a Cristo, él vino para salvar a todos, hombres y mujeres. Así que ustedes deben vivir de acuerdo a estas instrucciones, para que su vida sea pura y sin reproche. Y los que no quieren vivir así, deben entender que ellos mismos son los responsables de sus propias acciones, y que no podrán culpar a nadie más.»

Que Dios dice sobre la mujer

Dios creó al hombre y a la mujer iguales en cuanto a su dignidad y valor. Ambos fueron creados a imagen de Dios, lo cual significa que reflejan sus cualidades y atributos. La Biblia dice que Dios ama a todos por igual, sin hacer diferencias de sexo, raza o condición social (Gálatas 3:28).

Aunque Dios creó a hombres y mujeres iguales, Él les asignó diferentes funciones y responsabilidades. En la familia, el marido debe ser el líder, y la esposa debe respetar y ayudar a su esposo. Esto no significa que la mujer tenga menos valor que el hombre, sino que Dios los ha puesto en posiciones diferentes para que puedan cumplir su propósito en la familia y en la iglesia (Efesios 5:22-24; 1 Pedro 3:1-7).

Las mujeres tienen muchas responsabilidades y privilegios en la iglesia. Pueden enseñar, aconsejar y anunciar el evangelio, pero no pueden ocupar el cargo de pastor o anciano (1 Timoteo 2:11-15; 3:1-13). Esto no significa que Dios no valore la capacidad de las mujeres, sino que Él ha establecido un orden específico para su iglesia.

La mujer es una creación maravillosa de Dios. Él la ha dotado de muchas habilidades y dones. En la iglesia y en la familia, las mujeres tienen un papel vital que desempeñar. Dios les ha dado a las mujeres un lugar especial en Su plan para Su iglesia y Su mundo.

La mujer temerosa de Dios debe vestir de forma modesta, con ropa que no sea atractiva ni reveladora. Su apariencia debe reflejar su pureza y su modestia.

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